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¿Los profesionales de la salud tienen problemas de voz?

Esta misma pregunta se hicieron los autores en Feghali et al. (2026) y la respuesta resultó bastante sorprendente. En muchas ocasiones se ha escuchado que los profesores, maestros o cantantes tienen alteraciones en su voz, pero en pocas profesiones de la salud, la ciencia se ha parado a estudiar problemas de voz.

En este estudio se hace una revisión sistemática de los artículos que recogen los porcentajes de los profesionales que presentan alteraciones en la voz, con el objetivo de conocer cuál es la prevalencia en aquellos especialistas de la salud más numerosos: los médicos y los enfermeros/as.

En España, según el Instituto Nacional de Estadística en el 2025, había 322.827 médicos colegiados. Estos, al igual que los enfermeros y enfermeras, la mayor parte de su jornada laboral la destinan a la interacción con pacientes. En el estudio en el que se basa este artículo que estás leyendo, se describe que el 53 % de los médicos reportan de manera autoinformada alteraciones en su voz. Es una prevalencia alta, que si lo comparamos con los datos de enfermería, te va a sorprender aún más. En este estudio también se informa de los posibles síntomas asociados o causas de estas alteraciones que ellos mismos informan.

• Un síntoma y con una prevalencia del 59% son las infecciones de vías respiratorias altas; este dato es llamativo, ya que este tipo de infecciones, se puede considerar como un factor desencadenante de alteraciones vocales, donde si no se cuida y se le suma factores favorecedores (tales como fumar, beber), puede desembocar en una lesión.

• Otro síntoma presente, es que el 29 % reportaban carraspeo o el también mencionado como aclaramiento de garganta. Por otro lado, con menos prevalencia, el 19% de los médicos informaron de aumento de la carga vocal, donde finalmente y con un 9%, reportaron gritos frecuentes.

Pero, antes de conocer la prevalencia en enfermería, donde en España, en ese mismo año, había unos/as 358.036 enfermeros/as colegiados, se describe una prevalencia del 30.2%. El síntoma que más se reportó por todo los enfermeros/as, fue la ronquera en los últimos doce meses, con una frecuencia semanal. Esta prevalencia varía entre diferentes especialidades dentro de la enfermería, siendo las matronas las que presentaban la prevalencia más alta: un 37.7 %. Los posibles síntomas que reportaron, a parte de la ronquera son:

- Carraspeo.
- Fatiga vocal.
- Dolor en la garganta (pudiendo ocurrir a la hora de hablar).
- Afonía.
- Garganta seca.

Para finalizar, espero que este pequeño artículo te haya hecho reflexionar sobre la posibilidad de que cuando acudas al centro de salud o al hospital y te atienda un médico o un enfermero/a, puedan estar teniendo alteraciones en su voz. En el caso de que seas médico o enfermero/a y presentes algunos de estos síntomas durante tu jornada, no dudes acudir a un logopeda para ponerle solución lo más rápido posible, en dlogopeda.es hay un apartado específico para que puedas hacerlo.


Aquí te dejo el nombre del artículo del cual ha salido toda la información:
Feghali, P. A. R., Hamdan, A.-L., Hawkshaw, M., & Sataloff, R. T. (2026). Voice disorders among healthcare professionals: A systematic review and narrative synthesis. Journal of Voice. Advance online publication.

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© Dani Fernández | 18-09-2025

Leer: una ayuda para nuestra vejez

Como bien has leído en el título del artículo, la lectura implica muchos beneficios pero lo que quizás no conocías es que haber leído durante tu vida puede marcar tu vejez. En el siguiente artículo se van a mostrar algunos beneficios de la lectura a largo plazo respaldados por la ciencia y otros ya conocidos pero que son importantes de recordar.

La lectura reduce la probabilidad de presentar deterioro cognitivo relacionado con el envejecimiento: en un estudio realizado por Chang et al. (2021) en el que se hizo un seguimiento durante 14 años a 1962 personas de más de 64 años, se observó que el hábito de lectura, de al menos una vez por semana, reducía la probabilidad de sufrir deterioro cognitivo (pérdida de memoria, dificultades de atención o alteraciones en las habilidades de pensamiento). En el estudio se hicieron medidas a los 6 años, a los 10 y a los 14 años, y los resultados que obtuvieron fueron: los que leían con esa frecuencia, en las medidas tomadas a los 6 años tenían un 46% menos de riesgo , a los 10 años un 42% (aprox) y a los 14 años una reducción del 46% . Por lo que la lectura parece ser un buen hábito para ayudar a reducir la probabilidad de presentar deterioro cognitivo conforme vamos envejeciendo. Pero hay limitaciones en el estudio como por ejemplo que no se específica qué tipo de textos es mejor: si periódicos, libros o revistas o cuantas horas leían a la semana.

La lectura habitual ayuda a tener un mejor nivel de fluidez verbal y recuerdo episódico que las personas que no son lectoras habituales. En otro estudio longitudinal realizado por Sorman et al. (2018) se observó a 1.157 pacientes de menos de 55 años durante 15 años, donde se llegó a la conclusión de que los lectores frecuentes seguían manteniendo mejores habilidades de fluidez verbal y recuerdo episódico comparado con las personas que leen poco. Pero, en el estudio se hace hincapié en que leer no frena el deterioro cognitivo, sino que las personas que leen habitualmente parten de un nivel más alto y si eso se mantiene en el tiempo los resultados van a mostrar que tienen mejores habilidades que las personas que no leen.

Por otro lado, la lectura también fomenta otros aspectos, como podría ser:

- La imaginación y la creatividad.
- El conocimiento.
- El pensamiento crítico.
- Aumenta nuestro vocabulario (algo esencial para mejorar nuestra expresión).
- Mejora nuestra ortografía.

Como conclusión, es cierto que los estudios aquí mostrados tienen algunas limitaciones como el nivel educativo previo (que puede afectar al hábito de lectura), la cantidad exacta de lectura semanales, el nivel socioeconómico u otros problemas de salud física o mental. Pero lo que sí está claro, tras todo lo expuesto, es que la lectura y el acto de leer, va mucho más allá. Es una muy buena herramienta para llegar a la vejez de la mejor forma posible: con su hábito nos ayuda a expresarnos mejor (muy importante ya que somos seres sociales) y va a fomentar nuestro pensamiento crítico.

Referencias

Chang, Y.-H., Wu, I.-C., & Hsiung, C. A. (2021). Reading activity prevents long-term decline in cognitive function in older people: Evidence from a 14-year longitudinal study. International Psychogeriatrics. Advance online publication, 33, (1), 63–74 Ir a enlace

Sorman, D. E., Ljungberg, J. K., y Rönnlund, M. (2018). Hábitos de lectura entre los adultos mayores en relación con el nivel y los cambios de 15 años en la fluidez verbal y el recuerdo episódico. Fronteras en psicología,9, 1872


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© Dani Fernández | 17-07-2025

¿Sabías que todos los logopedas tenemos una brújula? El Código Deontológico.

Imagina que eres un logopeda que está trabajando con un paciente que lucha por recuperar la función deglutoria tras un ictus. Tu misión es ayudar, pero ¿cómo te aseguras que lo estás haciendo bien, no solo a nivel técnico, sino también éticamente? La respuesta se encuentra dentro del Código Deontológico del logopeda descrito por el Consejo General de Colegios de Logopedas (a partir de ahora CGCL). Este código se puede asemejar a una brújula ética que nos ayuda a conseguir un alto nivel de ética profesional a través de la dignificación y notoriedad de la profesión y la defensa de los derechos de los usuarios.

El Código Deontológico es un conjunto de principios éticos que los logopedas quedan obligados a seguir para garantizar un alto nivel de ética profesional y un compromiso con los pacientes y sus familias. En España estos principios son recogidos por el CGCL entre los que se encuentran 13 títulos de diferentes temáticas. En este artículo se van a destacar varios títulos pero para leer todos os dejo el enlace en las referencias.

Respetar la dignidad del paciente.

Los logopedas no solo trabajamos con problemas de voz o dificultades del lenguaje, trabajamos con personas que tienen unas características únicas, con sus propias emociones y sus historias. Como logopedas significa que debemos respetar a las personas en todos sus derechos, tanto en el ámbito profesional como el personal.

A modo ejemplo: nos acude un paciente que presenta dificultades para pronunciar el fonema /r/ y se siente avergonzado de hablar en público a causa de esta dificultad. Como logopedas, no nos vamos a limitar únicamente a plantear actividades donde aprenda a articular correctamente la /r/, sino también debemos crear un espacio seguro donde se sienta escuchado y a salvo (artículo P-1 y P-2).

Confidencialidad.

La confidencialidad dentro de las profesiones sanitarias es una obligación y dentro de la logopedia no va a ser menos. El Código Deontológico obliga a mantener en secreto todo aquello que se conoce del paciente en cualquier ámbito del ejercicio de su profesión, durante su intervención y también después. Además el logopeda debe de mantener actualizados los archivos e historiales clínicos y dispondrá de los medios necesarios para que su contenido permanezca confidencial.

Por ejemplo: si como logopedas tenemos una paciente que tiene problemas de voz a causa de la tensión generada por problemas familiares, nunca podremos compartir información con amigos o en redes sociales, incluso ni siquiera mencionar su nombre. El código Deontológico prohíbe divulgar esta información, pero existen excepciones (artículo 4-1 y 4-2).

Competencia profesional.

Como logopedas debemos de representar dignamente la profesión y para ello debemos ser conscientes de los límites profesionales de la misma y de los límites de nuestro propio conocimiento.

Por ejemplo: si llega a la clínica un caso de un paciente que, debido a un accidente cerebrovascular presenta afasia y nosotros somos logopedas expertos en trastornos del desarrollo del lenguaje, con la formación ofrecida en la carrera podríamos intervenir en este caso, pero reconocemos que nos hace falta más formación en neurorehabilitación y lo mejor será derivar este caso a un compañero cuyos conocimientos sean superiores para que le den una atención adecuada. Además, como logopedas que conocemos el Código Deontológico, el próximo curso o formación que salga de afasia nos apuntaremos, ya que el logopeda debe realizar una formación continuada para actualizar permanentemente su competencia profesional (Artículo 1-3).

En resumen, esto ha sido una breve pincelada de la cantidad de artículos que rigen la profesión. Lejos de ser un conjunto de artículos/reglas fijas que debemos de seguir los logopedas, proporciona confianza a los pacientes que acuden y prestigio a nuestra profesión. Además el Código se va actualizando para ir dando respuesta a los nuevos desafíos modernos que vayan surgiendo, como la logopedia online o la publicidad que puede haber en redes sociales.

La ética es la brújula que guía a mantener un buen rumbo, a tratar con respeto a los pacientes y a hacer digna esta profesión.

Referencias

- Consejo General de Colegios de Logopedas. El Código deontológico.
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